Hace escasas fechas apareció en la prensa y en algunos otros medios, una noticia que despertó enorme interés entre los cazadores y los gestores de cotos. Decía que, de aprobarse la modificación de la Ley de Montes, en cuyo borrador estaría trabajando el Gobierno, la responsabilidad civil derivada de los accidentes de tráfico producidos por especies de caza, dejaría de recaer sobre los titulares de los cotos (y de sus socios).
La verdad es que estamos deseando de escuchar noticias como esta y la recibimos con alegría, pero después de tantas esperanzas pasadas que se volvieron humo, los cazadores nos hemos acostumbrado a poner este tipo de noticias en una saludable cuarentena. Sobre todo teniendo en cuanta el enorme trecho que suele separar el dicho del hecho.
En este sentido, hemos podido tener acceso al texto del borrador de la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes. (Modificaciones) y efectivamente, en la Disposición Adicional Undécima, y al referirse a la responsabilidad en los accidentes de tráfico en vías de circulación, dice lo siguiente: 1.- Responderá el conductor del vehículo cuando haya elementos objetivos para establecer una imprudencia en la conducción. No se podrá reclamar por el valor del animal que irrumpió en la vía. 2º.- No serán exigibles a los titulares del aprovechamiento cinegético, o en caso de no existir estos titulares, a los participantes de la acción de caza, salvo que el siniestro sea consecuencia directa de una acción de caza colectiva, llevada a cabo el mismo día de producido aquél y sobre una especie de caza mayor. 3º.-Podrá ser considerado responsable del accidente el titular de la vía pública cuando el siniestro ocurra a causa del mal estado de la misma, por su señalización defectuosa o cuando carezca de vallado legalmente preceptivo, o éste no sea funcional por su defectuoso estado de conservación. En todo caso, tanto la concurrencia de la vegetación en la zona de dominio público de una vía, que pudiera influir la visión de la señalización o en la producción del siniestro, como la inexistencia de pasos de fauna en vías de vallado preceptivo, se entenderá como mal estado de la vía.
En cuanto a la responsabilidad de los daños causados por especies cinegéticas a la agricultura y la ganadería dice: “la responsabilidad por los daños producidos por las especies cinegéticas en explotaciones agrícolas, ganaderas o forestales se atribuirá a los titulares cinegéticos del terreno del que provengan cuando se compruebe el incumplimiento manifiesto de las medidas ordinarias previstas en el correspondiente plan técnico de caza, así como de las actuaciones extraordinarias de carácter cinegético que hubiesen sido establecidas por la Administración competente para prevenir y evitar daños.”
Tampoco falta un “brindis al sol” en cuanto a la licencia única para toda España: “Las licencias de caza y de pesca podrán, si así lo acuerdan las comunidades autónomas competentes, tener validez para el territorio de una o más de ellas.” Y un registro nacional, para tenernos aún más controlados: “A efectos informativos se crea el Registro Nacional de licencias. Las Comunidades Autónomas remitirán al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente la información relativa a los asientos que se produzcan en sus correspondientes registros, incluidos los relativos a la suspensión y extinción de validez, en particular los derivados de un procedimiento sancionador, de acuerdo con lo establecido la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal.”, o sea, que ya aparece el verdadero motivo: procedimiento sancionador. Pues nada, a esperar y a ver si esta vez se acuerdan de nosotros para algo bueno, aunque la prudencia nos obliga a ser cautos y no echar las campanas al vuelo antes de la cuenta, por varias razones: 1º se trata de un borrador, 2º hay muchos puntos ambiguos e inconcretos, 3º está todavía reciente la última modificación de la Ley de Tráfico que pese a lo que dice, no impide que los jueces sigan imputando la responsabilidad a los cotos y 4º hay numerosos precedentes de buenas intenciones que se quedaron en nada.
viernes, 19 de abril de 2013
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