Lo que empezó como un rumor hace pocos años, se
está convirtiendo en una seria preocupación para los amantes de la caza del
corzo. Nos referimos al famoso gusano que está diezmando las poblaciones de
este cérvido, no solo en las áreas inicialmente afectadas (Asturias y la zona este
de Galicia), sino que su presencia se está dejando notar visiblemente en casi
todas las Comunidades. En el norte de Palencia y Burgos la incidencia parece
cada vez más clara y en Cantabria ya se habla de un número nada despreciable de
casos.
El origen de esta enfermedad parece estar en un
insecto parecido al tábano, que deposita sus larvas en la nariz y la boca de
los corzos, de manera que estas se van desarrollando en las mucosas del hospedado,
afectando principalmente a los senos nasales y el tracto respiratorio del
animal. Aunque, como indican los expertos, este parásito no representa graves
consecuencias por sí mismo, produce un menoscabo de la capacidad inmunológica de
los corzos afectados, desencadenando un estado de debilidad que lo
hace tremendamente vulnerable frente a otras enfermedades. Y en esta situación
también son presa mucho más fácil de los depredadores naturales.
En cuanto a la procedencia de este extraño y repentino
mal, algunos estudiosos del tema indican como causa más probable la
introducción de corzos procedentes de otros países. Aunque esos ejemplares
foráneos tengan una mayor resistencia ante el parásito, por haber convivido
con él tradicionalmente, el contagio a nuestros corzos está resultando
catastrófico. La “trofeitis” incontrolada puede llevar a situaciones como esta:
poner en grave riesgo lo que tenemos (que no es nada malo), intentando
conseguir el “supercorzo”.

Como dato para corroborar el descenso en las poblaciones de corzo fue el aportado por Antonio J. Lucio, director de la Reserva Regional de Caza Saja en la Junta Consultiva de dicha Reserva. Allí facilitó el dato aportado por los Técnicos Auxiliares del Medio Natural en el que confirmaban el descenso en la población de esta especie. Lo que parece inaudito es que viendo esta progresión se siga facilitando por parte de la Administración la caza de corzas en febrero cuando están próximas a parir.
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